martes, 27 de octubre de 2009
De morros con la puerta
La vida a veces me saca de quicio.
viernes, 23 de octubre de 2009
El agua y la tierra, la tierra y el agua.
Cerrar los ojos y darse cuenta de que es posible sentir el intenso placer de enamorarse de nuevo; decir que no con la cabeza pero "quizás" con el corazón; saltar otra vez del trampolín a una piscina que hasta ahora no ha tenido nunca agua, y arriesgar a estamparse otra vez contra el suelo en mil pedazos.
Difícil equilibrio emocional que me ocupa cada vez más minutos y no quiero, porque si lo hago lo haré como siempre: con todas mis fuerzas y mis ganas de querer, y sin medir las consecuencias. Aunque si lo pienso bien, algo ha cambiado. Por primera vez en mucho tiempo vuelvo a reirme mucho, me río mucho. Eso significa que estoy soltando lastre y devolviendo al exterior mi yo enterrado.
A lo mejor con suerte el agua se asoma a estos pensamientos, y ella misma me coge de la mano para invitarme a navegar juntos en la vida...Así de fácil.
Difícil equilibrio emocional que me ocupa cada vez más minutos y no quiero, porque si lo hago lo haré como siempre: con todas mis fuerzas y mis ganas de querer, y sin medir las consecuencias. Aunque si lo pienso bien, algo ha cambiado. Por primera vez en mucho tiempo vuelvo a reirme mucho, me río mucho. Eso significa que estoy soltando lastre y devolviendo al exterior mi yo enterrado.
A lo mejor con suerte el agua se asoma a estos pensamientos, y ella misma me coge de la mano para invitarme a navegar juntos en la vida...Así de fácil.
domingo, 23 de agosto de 2009
cuando nada es nada
Me senté en el sendero del camino para ver si alguien pisaba las hojas, pero no pasaba nadie. Quizás la oportunidad de asistir a algún tipo de acontecimiento había pasado por mi lado sin ni tan siquiera mirarme.
A veces cuando no pasa nada es peor que cuando pasa todo; el tiempo se eterniza y los objetos parecen encontrarse fuera de lugar; en un espacio indeterminado sin una función determinada. Es la tristeza de la nada cuanda nada sucede. Es más que "La soledad" a la que canta El Barrio, porque al menos en esa soledad existes tú.
Una sensación que se acentúa mucho más cada tarde de domingo, cuando buscando una ocupación efímera me doy cuenta de lo difícil que es combatir el tiempo detenido y transformarlo en felicidad.
Sigo esperando que alguien pise por fin las hojas, y ese sonido familiar me despierte de nuevo a la vida.
A veces cuando no pasa nada es peor que cuando pasa todo; el tiempo se eterniza y los objetos parecen encontrarse fuera de lugar; en un espacio indeterminado sin una función determinada. Es la tristeza de la nada cuanda nada sucede. Es más que "La soledad" a la que canta El Barrio, porque al menos en esa soledad existes tú.
Una sensación que se acentúa mucho más cada tarde de domingo, cuando buscando una ocupación efímera me doy cuenta de lo difícil que es combatir el tiempo detenido y transformarlo en felicidad.
Sigo esperando que alguien pise por fin las hojas, y ese sonido familiar me despierte de nuevo a la vida.
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